¿A qué deberíamos asociar a la Inteligencia Emocional?

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Publicación de Gonzalo Calleriza para Re-Creándote

Hoy en día la impresión sobre la Inteligencia Emocional ha ido creciendo de forma favorable, con charlas, talleres y sesiones, incluso en algunos países es común su presencia en las escuelas.

El único problema es que, por más que ha ido mejorando y la gente tiene un mayor conocimiento sobre la temática, la fuerte asociación que se tiene de la misma con la psicología positiva hace a la gente pensar que uno necesita desarrollar esta cualidad si se está deprimido o sufre de un trastorno donde un psicólogo es necesario. Piensan que un faltante de la misma como sinónimo de debilidad e inestabilidad, haciendo que leves comentarios como “¿por qué no aprendemos un poco más sobre la Inteligencia Emocional?” suene a “creo que estás emocionalmente descontrolado y que necesitas terapia”. Cuando hablo sobre mi empresa y las charlas que doy, la gente piensa que ofrezco terapias y curas psicológicas para liberar a inadaptados sociales, cuando en realidad ayudo a desarrollar habilidades blandas apuntadas a vivir la vida en plenitud.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Creo que primero que nada tenemos que partir desde el concepto exacto de qué es la inteligencia siendo:

“La inteligencia es una capacidad mental muy general que implica habilidad para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de forma abstracta, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia.”

Es nuestra capacidad para absorber información externa, procesarla acorde a nuestras experiencias pasadas para sacar el mayor provecho a las situaciones. La misma se puede dividir en diferentes áreas acorde a los perfiles de la situación, siendo las emociones el espacio de juego para la Inteligencia Emocional.

Este campo crea otra colina que es el preconcepto entre la femineidad y las emociones. El machismo es algo que limita su crecimiento ya que  consideran femenino si alguien está en contacto con cómo se está sintiendo. Se piensa que es una persona que actúa como mujer. “Macho que se respeta no muestra sus sentimiento”, así como la frase más dañina que se le dice a un niño cuando está llorando, “se hombre”.

De una forma simple, la Inteligencia Emocional es nuestra capacidad para poder observar la información relacionada con las emociones (cómo nos estamos sintiendo, cómo se sienten los demás, qué cosas son las que me motivan e impulsan), comprenderlas, para luego poder manejarlas, desescalando problemas o encontrando soluciones innovadoras que mejoren nuestras relaciones.

El problema está en la falta actual de ejercicios prácticos para su desarrollo, formas que nos ayuden a percibir mejor la información emocional, como los ejercicios de matemáticas que nos daban en el colegio. Podemos ver con facilidad cuando hay una gotera para reparar, cuando hay que mover objetos para que entren en un espacio, cuando tenemos que hacer una proeza física para esquivar un obstáculo, pero hoy en día es difícil percatarse cómo uno se está sintiendo con el faltante de vínculos actuales, y así facilitar las primeras partes de observación y comprensión.

¿Qué se puede lograr con la Inteligencia Emocional?

El aclamado psicoanalista Daniel Goleman observa que para desarrollarla uno tiene que empezar un camino de autoconocimiento enfocado en nuestras habilidades intra e interpersonales. Siguiendo cinco etapas, uno podría comprender, canalizar y potenciar sus emociones.

Estas son:

  1. Reconocer las emociones que nos afectan

  2. Manejar las emociones (no reprimirlas, canalizarlas)

  3. Celebrar logros pasados y automotivación

  4. Desarrollo de la Empatía

  5. Relacionamiento con otros

Recorriendo este camino de aprendizaje, uno irá adquiriendo ciertas cualidades que potenciarán sus interacciones del día a día y ayudarán a disfrutar las cosas que hacen. Siguiendo las primeras tres etapas, las habilidades intrapersonales ayudarán a conocer qué es lo que realmente uno quiere hacer/alcanzar, comprendiendo las cosas que afectan diariamente y el impacto que ciertas relaciones tienen en uno mismo. Con las siguientes dos etapas uno mejora y profundiza sus habilidades interpersonales, consiguiendo desarrollar relaciones importantes y duraderas con los demás, porque comprendemos cómo se están sintiendo y qué cosas los motiva, permitiendo ver estas características en los demás, pudiendo ser fuente de ayuda y en un futuro, esas mismas personas podrán ayudar con los objetivos que tenemos.

Ahora, después de leer todo este artículo, uno podría pensar que desarrollar la Inteligencia Emocional es necesario para personas que necesitan ayuda para formar vínculos y manejar su día a día (como lo habíamos mencionado anteriormente con su asociación con las terapias y los psicólogos), pero la Inteligencia Emocional es mucho más que eso. Es una capacidad que las personas tienen y pueden desarrollar para potenciarse a uno mismo y relacionarse con otros, convirtiéndose en camaleones sociales, seres carismáticos que se destacan.

Es una cualidad que se puede adquirir con práctica y que debería de ser asociada como las otras inteligencias.  No todos somos genios en matemáticas, pero eso no limita nuestra capacidad de aprender a contar o multiplicar. No todos podemos dibujar como los grandes artistas, pero podemos desarrollar nuestras habilidades para poder expresar nuestras ideas con claridad. No todos somos el líder carismático que llevará a su equipo a la gloria, pero podemos ser la persona que hace un impacto positivo con su vida y la de las personas que lo rodean.

Desarrollar la Inteligencia Emocional es para toda persona que quiera potenciarse, que no quiera limitar su crecimiento debido a factores externos y quieran conectarse de una forma emocional con otros. Todos podemos hacer esto, algunos nacemos con esta cualidad, otros afrontan retos personales que fuerzan su desarrollo y otros deciden tomar su destino en sus manos optando por estudiar, sabiendo que así como uno aprende a multiplicar, uno puede empezar el camino de autoconocimiento.

¡¡¡Siéntelo!!!

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