LOS MATICES SUBLIMINALES DEL MIEDO

Los matices subliminales del miedo

El miedo es una sensación altamente subestimada por su leve asociación a nuestra vida diaria. Siempre pensamos en su referencia de estar asustado, espantado o aterrado, pero créanlo o no es una de las emociones con mayor presencia, lo que pasa es que vivimos sin descubrir la profundidad, los matices que conllevan. Vivimos como si solo existieran los tres colores primarios y su mezcla, dándonos solo seis emociones, limitando nuestro vocabulario y confundiendo lo que realmente estamos sintiendo.

Hoy, quiero darles un poco más de variedad al color violeta (como muchos lo estaríamos asociando si vieron una película infantil sobre emociones).

El origen de la emoción es primitivo, es por eso que se asocia con el cerebro reptiliano, donde las personas tenían tres respuestas predeterminadas para cualquier encuentro entre especies: reproducir, matar o correr. Tanta historia tiene la emoción que se podría decir que es una emoción primaria.

¿Cómo fue evolucionando en el tiempo? ¿Cuáles son estos matices?

Con el desarrollo de las sociedades y el diálogo, el concepto de miedo pasó a tomar una perspectiva de afrontar nuevas aventuras, ponernos en situaciones incómodas para poder sobresalir y si no llegamos a lograrlas, es porque fuimos abrumados por esta misma, pero no nos damos cuenta de cuál fue el verdadero origen del miedo, que es el instinto de proteger lo que consideramos más importante, primero fue la vida, ahora es nuestra situación presencial (muchas veces conocida como la zona de confort).

Así como las interacciones entre especies evolucionaron, nuestras perspectivas y prioridades cambiaron. Ya las confrontaciones dejaron de ser tan físicas (y cuando llegan a ese nivel normalmente se llama a la policía), y pasaron a un plano verbal y virtual, dando a luz a muchos otras emociones, que se podrían llamar descendientes del mismo. El ser humano confronta las posibilidades de perder su vida social, perder el escalafón en el que pertenece, haciendo que sus instintos y sensaciones despierten.

Ahora el ser humano se puede sentir humillado (ridiculizado, irrespetado) poniéndolo en riesgo de bajar en escalafones de su pirámide social, rechazado (alienado, marginado) dándole un miedo primitivo a la muerte (donde anteriormente si uno no pertenecía a un grupo significaba perecer), sumiso (insignificante, inútil) e inseguro (inferior, insuficiente) luchando por pertenecer al menos al peldaño más bajo, ansioso (preocupado, agobiado) y asustado (espantado, aterrado) pensando en los prospectos que cualquier cosa puede pasar que altere completamente su zona de confort.

La procrastinación muchas veces es generada por el miedo a fracasar en las tareas por hacer, ya sea porque las hagamos de una forma que no serán aceptadas por otros o porque sabemos que nos llevarán a nuevas tareas representativas de un mayor reto.

Ira y violencia es muchas veces la respuesta a esta emoción. El no querer seguir sintiendo esto por inseguridades, recurriendo a la respuesta básica, defender físicamente lo que tememos perder.

El miedo es algo que en realidad está en todas partes pero ya no lo vemos tanto porque lo asociamos con adrenalina, no tanto con sus familiares, pero entonces, ¿qué es realmente lo que podemos hacer para sobrepasar esta emoción?

Primero que nada necesitamos recordarnos por qué el miedo es parte de nosotros, qué función cumple. El miedo y sus hijos son un recordatorio de las cosas que tenemos y no queremos perder, es la llamada a acción, es la alarma de seguridad que salta con distintos tonos acorde a como nos estamos sintiendo. Es una oportunidad de saber lo que nos hace humanos y disfrutar la vida, permitiéndonos tomar acciones para defenderlas.

Muchos podrán continuar el artículo pensando que lo siguiente que escribiré es sobre el valor y cómo adquirirlo, pero ¿qué es el valor?

Algunos lo llamaran la acción de enfrentarse a todas las adversidades sin dudarlo, pero lo que es una adversidad para mí, no lo es para otros. Hay gente que disfruta hacer bungee jumping y van miles de veces pero eso no significa que son más valerosos que otra persona amante de la tierra que solo se tiró una vez para afrontar sus miedos. Una presentación pública será una experiencia muy distinta para un extrovertido que para un introvertido.

En una película americana me acuerdo que un personaje contesto esta pregunta de una forma clara que me sigue hasta el día de hoy. Valor no es la ausencia del miedo, es su presencia con la voluntad de enfrentarse a la adversidad. Valor no es un rugido, muchas veces es un suspiro que dice voy a cambiar las cosas de a poco, intentándolo nuevamente mañana.

El miedo nos ayuda a darnos cuenta lo que tenemos, apreciamos y que estaríamos dispuestos a luchar, pero el problema es cuando no hacemos un camino de autoconocimiento y peleamos por cosas que no valen la pena. El ambiente y la cultura nos generar necesidades que interpretamos como vitales para nuestras supervivencia, haciendo que se activen ataques de ansiedad porque no estamos siendo las personas que “queremos” llegar a ser, cosas que “necesitamos” conseguir para pertenecer a un grupo cuando en realidad las cosas que realmente importan dejan de ser valoradas por estos supuestos.

Siempre que se escucha sobre personas transcendentales se menciona que dejaron algo en el camino para poder llegar a donde están ahora, sus presupuestos impuestos fueron abandonados para poder llegar a una felicidad y luchar por lo que vale la pena. El miedo nunca los abandona, simplemente los orienta y libera.

Somos seres de tiempo y energía limitada ¿qué cadenas te están atando innecesariamente? ¿qué activa tus miedos y cómo piensas sobrellevarlos? ¿qué vas a hacer cuando estas emociones te abrumen?

¡¡¡Siéntelo!!!

Gonzalo Calleriza

www.re-creandote.com

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