Cuenta cuentos de Dulzaineros

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Historia de la Dulzaina (Dolçaina)

Haremos un recorrido corto de la historia de la dulzaina en el mundo, a partir del oboe, para ir transformándolo hasta aparecer lo que conocemos como dulzaina.

Sin embargo, nos enfocaremos en el oficio del Dulzainero como lo mostramos en el socarrat adjunto, el cual ha sido co-diseñado y co-producido para representar y comunicar todos los elementos que aparecen, y que más adelante les indicaremos.

El oboe aparece en el mundo islamista y se encuentra en el Norte de África hasta llegar a Madagascar. Podemos decir que tanto la Zona de Asia y África hay indicios de conocimiento del Oboe en sus diversas formas.

Los oboes en Egipto eran de doble tubo, se encuentran en pinturas sepulcrales sobre el siglo XV a. C. Se usaban siempre de dos en dos, es decir simultáneamente. Uno tocaba la melodía y el otro acompañaba con la emisión de un pedal inferior.

También se encuentran esculturas de Chipre sobre piedra y también en barro. Como en Creta sobre pintadas en sarcófagos. En Grecia sobre innumerables guerreros sobre todo del siglo V, IV a C. etc.

En la parte de Asia nos encontramos en Persia y la India, a veces unían dos oboes. Y en extremos oriente Palestina en el siglo VI a. C.

También hay noticias de la existencia de oboes en la liturgia de los lamas en el Tíbet.

En la China de la dinastía Ming del siglo (XIV-XVII), habían instrumentos de lengua de tipo de oboe. En Japón en el siglo IX, se habla del hichiriki, que no deja de ser un oboe pequeñito.

La actual dulzaina deriva de instrumentos originarios de la antigua Mesopotamia aproximadamente 3.000 años a.C. en la época en la que proliferaba la sección de viento y así nos han llegado hasta nuestros días, en los restos de mosaicos instrumentos de lengüetas y viento, eran agrupados bajo la denominación de abub; todos tenían en común la lengüeta y la forma fue derivando en la Grecia y Roma clásicas y plagando en general todas las culturas mediterráneas.

Nunca podemos concretar una fecha, en cuando apareció la dulzaina en la Península. Se inclinan a través de la cultura greco-romana, otros que procede del mundo islámico y que pasa del norte de África a la Península y por último se cree que viene de la cultura centro europea.

La Dulzaina I Tabal aparece en muchos eventos dentro de la Comunitat Valenciana.

No es sino a partir del 2006, el tabal i la dolçaina se incorpora a los Conservatorios de Música existentes en la Comunitad Valenciana, por mediación de una Ley de la Consellería de Cultura, Educación de la Generalitat Valenciana.

Se crea la Federación de Tabals i Dolçaines de la Comunitad Valenciana.

El tabal i la dolçaina, aparecen en nuestros eventos populares:

Fallas, bodas, moros y cristianos, gigantes y cabezudos, pasacalle, conciertos, danzas, procesiones, serenatas o teatro de calle.

El Oficio de Dulzainero

El trabajo de esta gente consistía en ir tocando a fiestas de pueblo en pueblo; solían ir en pareja (dulzaina y tambor) pero no era una formación fija, dependiendo de las circunstancias podían ir más dulzaineros o tabaleteros, o incluso dejar solo al dulzainero.

Este iba transportando la música tradicional de pueblo en pueblo; antiguamente era normal que los niños acompañaron a los dulzaineros y como eran pocos tenían que acudir a muchas fiestas el que los ocupaba tanto tiempo que llegaban a faltar a la escuela.

Ahora bien, todo este trabajo los garantizaba a los niños el poder comer ya que los solían pagar así o con unas monedas (una pequeña parte de lo que cobraba el maestro dulzainero).

Dependiendo de la distancia se desplazaban en tren, autobús, bicicleta, a pie o excepcionalmente en el coche de alguien.

Se alojaban en casas de clavarios o particulares que recibían dinero de los festeros (familias necesitadas) así que las condiciones solían ser muy precarias, eso sí, cuando el dulzainero tenía más experiencia y por tanto un mejor estatus se alojaban en hoteles y pensiones.

Lo hemos llamado oficio pero los dulzaineros no vivían exclusivamente de tocar, así que tenían otros oficios que les permitían disfrutar de un horario flexible para ir a tocar como podía ser zapatero, herrero, obrero, entre otros.

La historia del Dulzainero Tío Parra, De Petrer (Alicante).

Es el dulzainero más antiguo que se conoce de la provincia y alrededores de Alicante, era de Petrer.

No sabemos su fecha de nacimiento, pero sabemos que murió alrededor del 1930-1932.

Normalmente, los dulzaineros eran músicos, de instrumentos de viento en las bandas, que no aceptaban la disciplina de estas y preferían una vida de bohemia y más libertad. El dulzainero Parra era también un músico saxofonista de banda, que aprendió a tocar la dulzaina. Este personaje ocupó, en su trayectoria, como músico el principio del siglo XX.

Se comenta que Parra era conocido en todo el pueblo porque siempre llevaba unos bolsillos muy grandes en la chaqueta, donde llevaba la dulzaina. No tenía ningún problema en sacar la dulzaina donde fuera y con quien fuera, y empezar a tocar. Por eso hay un dicho en Petrer que dice así: “Estás en todos los lugares, como la xaramita de Parra”.

La historia del dulzainero Joan Blasco (1928-2016), de Valencia

El hermano mayor de Juan tocaba el tamboril con el dulzainero Carmelo Greses de Alboraia (El “Tío Carmelo”). Joan veía como este salía a tocar con su maestro dulzainero y por ello él también se dedicó a imitarlo en la posición de los “palillos”, golpes y ritmos básicos. Con 7 años el “Tio Carmelo” le pide que la acompañe a la Fiesta de La Punta y desde entonces le decía a su hermano: “Tu hermano toca más que tú”.

Llega la Guerra Civil y se paraliza todo, y luego el “Tio Carmelo”, el cual estaba demasiado mayor para continuar, lo envía con José San Feliu, con quien crece y enseña lo necesario para acabar sustituyéndolo como maestro dulzainero.

Contribuciones al mundo de la dulzaina

Joan Blasco era el único dulzainero que quedaba por la zona de Valencia (había muy pocos en todo el País Valenciano) y como tal tenía una gran tarea por delante si no quería que su instrumento se perdiera, así que fue maestro en la Escuela Provincial de Dulzaina en Algemesí, donde estuvo entre 1975 y 1977, ya a partir de 1983 en el Conservatorio Municipal de Valencia (trabajaba de funcionario en el ayuntamiento y le ofrecieron este cargo donde iba a estar mejor aprovechado).

Una vez en el conservatorio y de la mano del maestro de guitarra y director de rondalla del mismo centro D. Manuel Mena, se plantea la necesidad de disponer de un material didáctico más allá de los cuadernos de repertorio que utilizaba, así que crea la 1ª edición del “Método de Dulzaina” (1981), también Paco Blasco edita el Primer Método de Percusión para Tabalet.

Cuando se juntaban 7 u 8 dulzaineros afinar, era muy complicado, según el propio Juan Blasco “siempre parecía una riña de gatos” y pensaba que en esas condiciones la dulzaina era musicalmente una vergüenza.

Se puso manos a la obra, y en la década de los 60 compró al “Tio Vicente Martínez” de Segorbe (luthier de dulzainas de la época) las herramientas necesarias para fabricarlas y buscó un tornero de Valencia; le costó encontrar a alguien que hiciera este trabajo pero finalmente encontró a Ramón Vivó, el cual después de muchas pruebas consiguió una afinación.

También buscó alguien que fabricará los tudeles y encontró a Salvador Seguí (fabricante de tudeles y otros instrumentos) el cual junto a María Teresa Oller, acordó con Blasco estandarizar una dulzaina en “solo” y otra en “hace”.

La dulzaina “corta” (en “sol”) era la que se adaptaba mejor a las características de la música tradicional valenciana, y la dolçaina “larga” (en “hace”) servía para tocar junto a cornetas.

Sin duda la mayor contribución de este dulzainero fue conseguir que la dulzaina no cayera en el olvido.

Su figura ha quedado muy difuminada a pesar de la gran labor realizada por el instrumento y ha sido después de su muerte cuando ésta ha recuperado su esplendor.

El Tiberio, de la comarca del Vinalopó.

Este dulzainero era de Tibi, un pueblo de la provincia de Alicante. Aprendió a tocar la dulzaina a los 35 años, por unos dulzaineros que desconocemos.

Al igual que el Tio Parra, el Tíber fue Saxofonista de la banda de Petrer, pero no podía soportar la disciplina de la banda, además le gustaba demasiado el alcohol y la fiesta. Trabajaba de obrero pero si tenía un lugar donde tocar, el primero era la bohemia.

En el momento que vio que empezaban a contratarle, su vida fue la bohemia y la dulzaina. Su hijo que era un niño, lo llevaba con él tocando el tambor, siempre de pueblo en pueblo. El Tíber tenía una forma muy particular de tocar, tan solo utilizaba la primera octava, es decir, de RE RE (La real). Hay grabaciones de su repertorio.

Llegó un momento en el que prácticamente vivía de tocar de pueblo en pueblo, y mantenía su familia así, ya que no tenía competencia para que no había más dulzaineros.

El Tíber murió en los años 80, mientras tocaba en las fiestas del pueblo de Novelda.

Contribución a la evolución de la dulzaina

Gracias a dulzaineros como el Tio Parra y el Tíber, se mantuvo la dulzaina en las comarcas del Vinalopó, y en la provincia de Alicante.

Aunque ellos no eran conscientes de lo que estaban haciendo por la cultura popular valenciana, ya que lo hacían por necesidad y por gusto.

Luis, “El Tíber”, aunque no quería dar clases de dulzaina a nadie porque todos los veía como una competencia, aguantó la tradición. Aun así, no influenció nada en la creación de “La Colla El Terrón”.

El Tíber era el encargado de hacer las danzas de Petrer, las danzas de Las Carasses, una tradicional fiesta del pueblo.

Un grupo de jóvenes de Petrer, entre los que estaba Vicente Navarro y Tomás, se juntaron la noche de antes de las fiestas de las muecas para aprenderse la canción y no perder la fiesta.

Así fue, al día siguiente fueron a tocar en la plaza la danza de las muecas, ya partir de ese momento se vió como había más gente que podía hacer sonar la dolçaina y el tabal, lo que hizo que se creara un grupo de dulzaineros.

Este grupo posteriormente se consolidaría en “La Colla de Dulzaineros del Terrón de Petrer”, y también formaría una escuela de dulzaina, que últimamente de la de Algemesí, sería la escuela de dolçaina y tabal más antigua que hay.

Los primeros músicos del Terrón comenzaron como autodidactas.

Cuando murió el Tíber, sus contratos pasaron a La Colla El Terrón. Este colectivo acogió a su hijo como un músico más del grupo.

Hoy en día, este grupo otorga unos premios llamados “Parra de Oro”, en forma de conmemoración y recuerdo al dulzainero Parra, a las personas que han influido de manera positiva en la dulzaina.

Cuadro personalizado al estilo socarrat – co-diseñado y co-producido con las siguientes directrices:

  1. Diseño de una paella a sus pies.
  2. Detrás, unos naranjos.
  3. Arriba, un acarro valenciano y la ermita del pueblo.
  4. Abajo a sus pies, una gaita con los colores propios del músico. Y cerca de ésta, tres tipos de dulzaina de diferentes tamaños.
  5. Y finalmente, una dedicatoria personalizada al final del socarrat.
  6. Todo rodeado de motivos de socarrat.

“El Regalo Perfecto del S.XXI … nacido en el S.XII”

 

www.socarratartesania.es

 

 

Texto extraído: https://esmediterrani.info/

 

 

 

 

 

 

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