¿Alguna vez escuchaste el término SONDER?

July 26, 2019, Gonzalo Calleriza

 ¿Cuántas veces nos tomamos el tiempo para comprender la situación de las personas que nos rodean?

¿Cuánto sabemos de las personas que trabajan con nosotros? ¿Cuánto de quien recibe el dinero para nuestros comestibles? ¿De la abuelita que normalmente vemos en la parada del tren?

Para poder poner una palabra a esta emoción John Koenig, en su proyecto The Dictionary of Obscyre Sorrows en 2012, acuño el término Sonder refiriendo a la comprensión de que cada persona a nuestro alrededor tiene una vida tan vívida y compleja como la nuestra.

Hoy en día vivimos enfocados en nuestra realidad, constantemente pensando en lo que es mejor para nosotros, comparando situaciones de los demás en las redes sociales con un dejo de envidia en muchas ocasiones, o sintiendo tristeza viendo comerciales enfocados en conocer la situación de menos afortunados con llamados a la acción pero nunca conectando a profundidad con nosotros más que nada porque es alguien viviendo una realidad muy distinta, dándonos una lejanía e impotencia ya que no hay mucho que podamos hacer.

La situación es muy distinta cuando se trata de una persona que vive cerca nuestro. El carnicero muy posiblemente estudió cerca, incluso puede ser que haya estudiado en nuestro mismo colegio. La abuela en la estación del tren puede que tenga cinco nietos, que haya enviudado, que haya vacacionado hace veinte años en el mismo lugar que estamos planeando ir este verano.

Sin ir muy lejos, la persona con la que trabajamos todos los días tiene una vida tan compleja como la nuestra, pero muchas veces no nos percatamos porque estamos acostumbrados a enfocarnos en nuestros resultados.

Sinergia es visualizada como la unión de fuerzas para lograr algo más grande, muchas veces en ese mismo momento para obtener resultados inmediatos, pero nunca hacemos actividades para comprendernos mejor, para que la máquina pueda estar en constante funcionamiento óptimo.

Claro está que el no considerar constantemente la complejidad de los demás es un instinto de supervivencia. El nivel de estrés mental que tendríamos sería enorme ya sea por saber que hay tanto que podríamos hacer por los demás y que no hacemos, o simplemente la sensación de impotencia al no poder hacer nada.

Pero, ¿saber este término qué puede significar para mí?

La realización de esta emoción nos puede ayudar pero todo depende de los pasos que demos en adelante. Hay que ver la realidad grande para poder achicarla y potenciarla. Ahora mismo, por más que queramos, no vamos a poder hacer nada a gran escala de no estar en una posición privilegiada y con recursos, pero aun así eso no significa que nuestras acciones no puedan tener un impacto positivo en nuestro entorno.

El ser humano tiene energía finita, y tiene menos para realizar actividades que no le aporten beneficios inmediatos, pero lo interesante es que el engañarlo es una tarea muy fácil.

Empecemos con algo sencillo para conocer a las personas que nos rodean, ya sea en la oficina, colegio, hospital (no estoy diciendo que en otros lados no se puedan usar, pero creo que la cajera del supermercado normalmente no te contestará de forma amena), busca de hacer estas preguntas (enfócate en una persona por día):

  • ¿Dónde estudiaste?

  • ¿Tenéis hermanos/as? ¿Algún hijo/a?

  • ¿Cuál fue tu lugar favorito de vacaciones?

Una vez que te hayan contestado intenta visualizar a esa persona en esos lugares, con esas personas, en esas situaciones, pero no desde el punto de vista de tercera persona, sino como si fueras esa persona e intenta pensar cómo reaccionaría. ¿Cómo fue esa infancia? ¿Qué le parecía ese lugar de veraneo? Más adelante podrás preguntarle con un enfoque de encontrar cosas en común, pero lo importante ahora es poder reconocer a la persona con la que estamos interactuando.

Muchas veces tenemos conversaciones superficiales porque no visualizamos esos matices en las personas. Hablamos de cosas mínimas y suficientes como para poder pedir algo sin hacerlos sentir mal, incluso conozco gente que va directo al asunto. El poder ver más haya es lo que nos permitirá realmente hacer un cambio en las personas que nos rodean de una forma directa y a tiempo, abriendo la puerta a que otros nos puedan ayudar, generando vínculos importantes y permitiéndonos disfrutar más de las relaciones.

No abrimos puertas por miedo al compromiso que puede reflejar el empezar nuevas relaciones, pero no nos percatamos que pueden terminar siendo pilares que enriquecen nuestro día a día. Así como nosotros podemos tomar una perspectiva de cómo es la vida de los demás, ellos pueden visualizar nuestro camino, llegando a un punto de encuentro, comprendiendo que no estamos solos en las cosas que sentimos.

Tal vez nos estamos perdiendo de grandes amistades, de cómplices ocultos, de compañeros de sufrimientos simplemente porque miramos solo los espacios vacíos, no hacemos contacto visual evitando comprometernos a potenciales aventuras.

La realidad más terrorífica del universo no es que sea hostil, sino que sea indiferente.

Y vos ¿qué tan consciente estás de las personas que te rodean?

 

¡Siéntelo!

 

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